Cualquiera se siente inmortal; envejecer no parece entonces un proceso natural, una consecuencia ineludible del devenir de una vida sino apenas algo que les pasa a los otros. Un fenómeno ajeno, inimaginable como propio.

Fuente: https://www.clarin.com/opinion/solo-llego-tarde_0_ByJZI8h30H.html
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