Docentes, alumnos y familias solicitaron la remoción del coordinador Adrián Acosta por presuntas extralimitaciones en sus funciones. El reclamo profundiza la interna que ya atravesaba la Banda Municipal.
El conflicto que desde hace semanas atraviesa a la Banda Municipal de Música “Sebastián Ingrao” sumó este lunes un nuevo capítulo y se trasladó al ámbito educativo. Integrantes de la comunidad de la Escuela Municipal de Música “J.J. de Urquiza” presentaron dos notas formales en las que solicitan la separación del coordinador municipal, Adrián Acosta.
El pedido fue dirigido al rector de la institución, Ceferino Tejeira, y, por su intermedio, a las autoridades municipales y del Consejo General de Educación (CGE). En el documento, los firmantes argumentan que el actual coordinador habría incurrido en “extralimitación en sus funciones”, señalando una concentración de roles —como profesor, coordinador y director suplente de la Banda— que, según expresan, derivó en decisiones unilaterales que afectaron el normal funcionamiento institucional.
Además, cuestionan su incidencia en el proyecto pedagógico, al considerar que excede las competencias propias del cargo. En ese marco, también advierten sobre un deterioro en la convivencia institucional y sostienen que el conflicto personal habría tensionado la histórica relación entre la Escuela de Música y la Banda, dos espacios que, si bien han trabajado de manera articulada, mantienen autonomía institucional.
La nota también incluye un planteo de fondo: la posible eliminación de la figura del coordinador municipal dentro de la escuela. Los firmantes sostienen que ese rol podría ser absorbido por el rector, evitando así —según argumentan— la injerencia de intereses político-partidarios en la vida educativa.
Cabe señalar que la Escuela Municipal de Música presenta una estructura particular: si bien sus títulos cuentan con reconocimiento del CGE, su funcionamiento depende en gran medida del ámbito municipal, en un esquema similar al de instituciones de gestión privada que articulan con el sistema educativo provincial.
En este contexto, la eventual supresión del rol de coordinador no solo implicaría una redefinición interna, sino que también podría abrir el debate sobre el grado de injerencia municipal o provincial en la institución.
El conflicto, que ya había generado tensiones en el ámbito cultural, suma así un nuevo frente que involucra directamente a la comunidad educativa y plantea interrogantes sobre el futuro de dos instituciones emblemáticas de la ciudad.
