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El mercado inmobiliario español seguirá en alza en 2026: los precios subirán, aunque a un ritmo más moderado
La escasez de viviendas disponibles, una demanda sostenida y un déficit de más de 600.000 inmuebles mantendrán la presión sobre los valores
Acceder a una vivienda continuará siendo uno de los principales problemas en España durante 2026. Aunque los precios no crecerán con la misma intensidad que en 2025, los expertos coinciden en que el valor de las propiedades seguirá aumentando, con una suba promedio estimada en torno al 7%.
Tras un año que cerraría con un incremento cercano al 10% y un precio medio del metro cuadrado de segunda mano por encima de los 2.600 euros, las previsiones apuntan a una desaceleración leve. Bancos y consultoras manejan estimaciones diversas: desde el 6,3% que proyecta CaixaBank hasta el 7,8% que calcula pisos.com, mientras que UCI sitúa la suba en una franja de entre el 5% y el 8%.
Las razones detrás de esta tendencia se repiten y se refuerzan: una oferta limitada —especialmente de vivienda asequible— frente a una demanda que no afloja, impulsada por el crecimiento poblacional, los flujos migratorios, la creación de empleo, la baja de los tipos de interés y el aumento de los hogares unipersonales. Según datos del sector, ocho de cada diez personas que interactúan con el mercado buscan comprar, mientras que solo una minoría vende.
Esta tensión se hace más evidente en grandes ciudades y zonas costeras, donde la demanda es mayor por el atractivo económico y turístico, además del interés de compradores extranjeros.
Los analistas prevén un repunte en la construcción de viviendas durante 2026, con un crecimiento cercano al 12%. Sin embargo, este aumento no alcanzará para compensar el déficit acumulado, que ronda las 625.000 viviendas entre 2021 y 2025. Solo en el último año, la falta de oferta se estimó en más de 130.000 inmuebles.
Además, los precios de la obra nueva podrían subir con mayor fuerza debido al encarecimiento de materiales, la logística y la mano de obra, sumado al interés de inversores que ven en la vivienda un refugio frente a la incertidumbre económica y geopolítica.
Otra de las tendencias previstas para 2026 es una posible desaceleración en las compraventas. La escasa oferta y los altos precios ya comenzaron a frenar las operaciones a fines de 2025. Mientras BBVA estima una leve caída en las transacciones, otros analistas creen que aún podrían crecer, aunque de forma selectiva y muy condicionada por los precios.
En paralelo, cada vez más familias quedan fuera del mercado por la dificultad de reunir el ahorro inicial necesario, pese a que las condiciones de financiación siguen siendo favorables. Esta retirada parcial de la demanda podría moderar el ritmo de las subas, pero no revertirlas.
Para los especialistas, la solución pasa por aumentar de manera sostenida la oferta de viviendas. Proponen agilizar la transformación del suelo, mejorar la regulación, reducir costos y fomentar la colaboración público-privada. También coinciden en que es clave alcanzar consensos políticos e institucionales que permitan implementar políticas de largo plazo.
Sin cambios estructurales, advierten, el problema habitacional podría profundizarse y derivar en un escenario de exclusión residencial, especialmente para los sectores de menores ingresos. En 2026, todo indica que el mercado seguirá tensionado y que encontrar una vivienda accesible continuará siendo un desafío urgente.
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