Monseñor Héctor Zordán llamó a reflexionar sobre el sentido de la fiesta y advirtió que “la verdadera alegría no se disfraza”. En una carta pastoral, instó a promover celebraciones de la vida, la santidad y la esperanza.

A pocos días de la celebración de Halloween, el obispo de Gualeguaychú, monseñor Héctor Zordán, lanzó un mensaje dirigido especialmente a los padres cristianos: “Reflexionen y desalienten con prudencia y claridad la participación de niños y adolescentes en celebraciones o costumbres que, bajo apariencia de diversión, introducen símbolos y mensajes que contradicen la visión cristiana de la vida, de la muerte y de la esperanza”.

En una carta pastoral publicada en el sitio web del Obispado, Zordán analizó cómo las costumbres globales influyen en las comunidades locales: “Vivimos en una sociedad pluricultural e interconectada, en la que los límites entre las tradiciones propias y las ajenas se desdibujan con rapidez”, sostuvo.

El obispo expresó preocupación por prácticas que “exaltan lo oscuro y lo supersticioso”, y recordó que “la verdadera alegría no se disfraza, sino que nace de saberse amado por Dios”.

Como contraposición, invitó a las parroquias y escuelas a promover “celebraciones de la vida, de la santidad y de la esperanza, con signos de luz, oración por los difuntos, gestos de caridad y encuentros familiares”.

En Gualeguaychú, Halloween ganó popularidad en los últimos años, impulsada especialmente por institutos de enseñanza de inglés y actividades comerciales.

La llamada “Noche de Brujas”, que tiene su origen en la antigua festividad celta de Samhain, se celebra cada 31 de octubre y simboliza el vínculo entre el mundo de los vivos y el de los muertos.

Gerardo Gómez

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