En un hecho sin precedentes para la política formoseña, la Convención Constituyente que comenzó a sesionar hace un mes aprobó este miércoles la derogación de la cláusula que habilitaba la reelección indefinida del gobernador de la provincia. Esta decisión representa un cambio profundo en el sistema institucional de Formosa, una de las pocas jurisdicciones del país que aún permitía mandatos indefinidos.

La medida impacta directamente en la figura de Gildo Insfrán, quien gobierna la provincia desde 1995 y actualmente transita su octavo mandato consecutivo. Con esta reforma, se establece un límite a la continuidad en el poder, lo que, en principio, marcaría el fin de una era política que lleva casi tres décadas.

Sin embargo, en la misma jornada se aprobó una cláusula transitoria que relativiza ese cambio: se estableció que el mandato actual de Insfrán será considerado como el "primero" bajo la nueva normativa. Esto le abriría la puerta a una nueva postulación en 2027, extendiendo aún más su histórica permanencia en el Ejecutivo provincial.

Este doble movimiento legislativo –el fin de la reelección indefinida junto con la habilitación excepcional para el actual mandatario– ha generado diversas reacciones en el arco político y la ciudadanía, entre la esperanza de una renovación real y el escepticismo frente a lo que algunos consideran una maniobra para perpetuar el poder.

Lucas Santos

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