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La nueva variante se llama NB.1.8.1 y llega en un momento en que la postura oficial de Estados Unidos sobre la vacunación contra el COVID-19 está cambiando. El martes, el secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr. anunció que las vacunas contra el COVID-19 ya no se recomiendan para niños sanos y mujeres embarazadas, una medida que fue cuestionada de inmediato por varios expertos en salud pública.
El virus había alcanzado para mediados de mayo casi el 11% de las muestras secuenciadas reportadas. La OMS la ha designado como una "variante bajo monitoreo" y considera que el riesgo para la salud pública es bajo a nivel global, con las vacunas actuales que se espera sigan siendo efectivas.
Especialistas de la Universidad Case Western Reserve, señalaron que esta cepa presenta una mayor afinidad por las células humanas, lo que podría explicar su capacidad de transmisión. Sin embargo, advirtieron que los datos disponibles aún son incipientes y no permiten concluir que la enfermedad sea más grave. En paralelo, la comunidad científica remarca la necesidad de reforzar la vigilancia epidemiológica y mantener la cooperación internacional.
Aunque hasta el momento no hay evidencia de que la variante NB.1.8.1 provoque un cuadro más grave de Covid en comparación con otras, sí se da por sentado que subieron las internaciones en países del Pacífico occidental, que es la región en la que la OMS agrupa a Australia, Nueva Zelanda, China, Japón, Corea del Sur y Corea del Norte, entre otros.
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