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Tragedia en Villa Crespo: el síndrome psiquiátrico detrás del crimen familiar
La hipótesis apunta a un extraño trastorno conocido como síndrome de Amok.
La masacre ocurrida en un departamento de Villa Crespo conmociona al país. Las autoridades investigan si la autora del crimen, Laura Leguizamón, padecía un trastorno psiquiátrico poco frecuente pero devastador, que provoca episodios de violencia extrema seguidos de suicidio.
El crimen que estremeció al barrio porteño de Villa Crespo volvió a poner en foco la salud mental y sus consecuencias más extremas. Laura Leguizamón, de 44 años, habría asesinado a su marido Adrián Setlzer mientras dormía y luego apuñalado a sus hijos Ian, de 15 años, e Ivo, de 12. Finalmente, se quitó la vida en el baño del hogar familiar. La principal hipótesis apunta a un brote psicótico causado por el denominado "Síndrome de Amok".
Este trastorno, reconocido por la OMS como un “episodio de furia homicida y pérdida total del control”, suele terminar en suicidio. Su origen etimológico es malayo y se asocia con estados disociativos donde la persona actúa con violencia extrema sin recuerdo posterior de sus actos. Aunque no figura en manuales como el DSM-5, está registrado dentro de los llamados “síndromes culturales”.
Según fuentes del caso, Leguizamón estaba bajo tratamiento psiquiátrico desde hacía dos meses. En el departamento se hallaron cajas vacías de psicofármacos como sertralina y olanzapina, lo que indica que habría abandonado la medicación. Una carta encontrada en la escena expresa: “Fue mucho. Los amo. Lo siento”.
El episodio dejó perplejos a vecinos, familiares y profesionales. La empleada doméstica que trabajaba en la vivienda declaró que en las últimas semanas notaba a Laura “diferente” y que había dejado de asistir a controles médicos. También mencionó episodios de llanto y aislamiento.
La masacre ocurrió el 21 de mayo. Fue la propia empleada quien descubrió el cuerpo de uno de los hijos en el pasillo al ingresar al departamento. La policía encontró al padre apuñalado en la cama, al segundo niño en su habitación y a Laura sin vida en el baño, con una herida en el pecho y cortes en sus muñecas.
Especialistas advierten sobre la importancia de no subestimar síntomas de angustia severa, depresiones profundas o abandono del tratamiento. Casos como el de Villa Crespo son excepcionales, pero subrayan la necesidad urgente de reforzar la atención y seguimiento en salud mental.
Gerardo Gómez
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