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A los 39 años, Lionel Messi anunció su retiro de la Selección Argentina. Después de más de dos décadas, una historia de lágrimas, frustraciones, revancha, títulos y momentos inolvidables llega a su final. Se va el capitán, pero queda para siempre una parte de nuestra historia.

 

 

Hay despedidas que duelen porque significan el final de una etapa, pero también existen aquellas que obligan a decir gracias. Lionel Messi anunció este lunes su retiro de la Selección Argentina, cerrando una historia de más de dos décadas con la camiseta que defendió desde aquel debut en 2005. A los 39 años, el capitán entendió que llegó el momento de dar un paso al costado. Lo hizo con palabras cargadas de emoción: reconoció que la decisión “duele en el alma” y que siente que ya no tiene más para dar.

Su camino con la Albiceleste tuvo de todo. Hubo críticas, derrotas, finales perdidas y lágrimas; hubo momentos en los que hasta pareció imposible que aquella generación pudiera cumplir el sueño que millones compartían. Pero Messi volvió una y otra vez. Y finalmente llegaron las noches que cambiaron la historia: la Copa América 2021, la Finalissima 2022, el Mundial de Qatar y la Copa América 2024. Más de 200 partidos y 125 goles después, su nombre quedó definitivamente unido a las páginas más grandes del fútbol argentino.

Su último capítulo tuvo como escenario el Mundial 2026, donde Argentina llegó nuevamente a la final y terminó cayendo ante España. Messi contó que las palabras de su despedida habían sido escritas apenas dos días después de aquella derrota, aunque decidió esperar para hacerlas públicas. Después, la muerte de su padre, Jorge Messi, terminó de reafirmar una decisión que ya venía madurando.

Pero quizás lo más importante de esta despedida no esté en los números ni en los títulos. Está en todo aquello que Messi consiguió provocar en quienes lo vieron jugar: abrazos frente a un televisor, lágrimas compartidas, familias reunidas, chicos que aprendieron a soñar con una pelota y una camiseta argentina que volvió a sentirse orgullosa de sí misma. Messi no solamente ganó; nos hizo creer, incluso cuando parecía que ya no quedaba nada por creer.

Ahora dice que será uno más alentando desde afuera. Y quizás esa sea la mejor manera de cerrar esta historia: agradeciéndole al hombre que durante tantos años cargó con una camiseta que pesa como pocas. Gracias, Leo, por las alegrías, por las lágrimas, por insistir, por volver y por no dejar de intentarlo. Gracias por haber hecho realidad aquello que durante tanto tiempo parecía imposible. La Selección seguirá adelante, pero habrá algo que ya no volverá a ser igual: faltará el 10. Quedará, para siempre, su historia.

Autor: ggómez