Victoria vuelve a brindar: la ciudad se consolida como emblema del renacer vitivinícola entrerriano
La producción de vinos y el enoturismo despiertan el interés de inversores y posicionan a Entre Ríos en el mapa nacional. La prestigiosa sección Negocios de La Capital de Rosario destacó el fenómeno y puso a Victoria entre sus principales protagonistas.
La recuperación de una actividad que estuvo prohibida durante más de 70 años ya genera inversiones millonarias, impulsa el turismo y abre nuevas oportunidades para la región. En ese escenario, la bodega BordeRío y el pionero victoriense Rubén Tealdi aparecen como referentes de un proceso que busca devolverle a Entre Ríos el lugar que alguna vez ocupó entre las provincias vitivinícolas argentinas.
El vino entrerriano dejó de ser una curiosidad para transformarse en una oportunidad de negocios. Así lo reflejó el diario La Capital de Rosario, que dedicó un amplio informe en su sección Negocios al crecimiento de la vitivinicultura provincial, resaltando el desarrollo de viñedos, bodegas y propuestas de enoturismo que comienzan a captar la atención de inversores, especialmente de la vecina provincia de Santa Fe.
La publicación recuerda que Entre Ríos llegó a tener unas 5.000 hectáreas de viñedos hasta que la Ley Nacional 12.137, sancionada en 1934, prohibió la producción comercial de vinos fuera de la región de Cuyo. Aquella decisión significó la desaparición de una actividad histórica que recién comenzó a resurgir a partir de la derogación de esa normativa en 1993 y de la llegada de nuevos emprendimientos familiares que apostaron nuevamente por la producción vitivinícola.
Con mirada victoriense, uno de los aspectos más destacados del informe es el reconocimiento al trabajo del productor Rubén Tealdi, considerado uno de los pioneros en la recuperación de la vitivinicultura entrerriana. Su iniciativa abrió el camino para que otros productores comenzaran a creer nuevamente en el potencial de la provincia.
A ese impulso se suma hoy la consolidación de BordeRío, ubicada en Victoria, uno de los emprendimientos de mayor escala de Entre Ríos. El proyecto, impulsado por la empresaria rosarina Verónica Irazoqui, ocupa un predio de 50 hectáreas, de las cuales 12 están destinadas al cultivo de variedades como Malbec, Cabernet Franc, Marselan, Chardonnay y Pinot Noir, combinando producción de vinos de calidad con una fuerte propuesta de enoturismo.
Actualmente la vitivinicultura entrerriana reúne más de medio centenar de viñedos distribuidos en distintos departamentos de la provincia y continúa creciendo gracias al trabajo de bodegas como Los Aromitos, Finca Los Bayos, Fisolo Viñedo y Cabañas del Viñedo, entre otras. Todas comparten una misma característica: producciones artesanales, fuerte identidad regional y una apuesta decidida al turismo del vino.
El desafío ahora no pasa solamente por producir buenos vinos, sino por reconstruir una identidad que permaneció dormida durante décadas. En ese contexto, Victoria aparece nuevamente como una de las ciudades que lideran este renacer, demostrando que el sur entrerriano puede convertirse en una referencia obligada para quienes buscan nuevas experiencias enoturísticas.
Con inversiones que continúan creciendo y el reconocimiento de medios especializados de alcance regional, el vino entrerriano comienza a escribir una nueva historia. Y en esa historia, Victoria vuelve a ocupar un lugar de privilegio.
Gerardo Gómez
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