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La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) difundió una nueva representación científica de la Tierra elaborada a partir de mediciones satelitales, que vuelve a poner en evidencia que el planeta no tiene una forma completamente esférica.

Aunque habitualmente se la representa como una esfera casi perfecta, la realidad es que la Tierra presenta pequeñas irregularidades originadas por la distribución desigual de su masa. Esa forma recibe el nombre de geoide, un modelo utilizado por la comunidad científica para describir con mayor precisión la estructura del planeta.

El geoide es una representación matemática de la Tierra que refleja las variaciones del campo gravitacional. A diferencia de una esfera uniforme, este modelo muestra leves elevaciones y depresiones que responden a diferencias en la distribución de la masa terrestre.

Según explicó la NASA, estas alteraciones son imperceptibles para el ojo humano, pero pueden detectarse gracias a la tecnología satelital de alta precisión.

La información obtenida permite conocer con mayor exactitud cómo actúa la gravedad en cada región del planeta, un dato fundamental para numerosas investigaciones científicas.

Si bien en la educación básica suele enseñarse que la Tierra es una esfera, los especialistas aclaran que esa definición es una simplificación.

La presencia de montañas, océanos, cordilleras y la distribución de materiales en el interior del planeta generan pequeñas deformaciones que modifican ligeramente la intensidad de la gravedad según la zona.

Por ese motivo, el modelo del geoide resulta mucho más preciso para representar la verdadera forma terrestre y comprender su comportamiento físico.

No es una fotografía tomada desde el espacio

La imagen difundida por la NASA no corresponde a una fotografía capturada por astronautas ni por una nave espacial.

Se trata de una visualización científica creada mediante datos recopilados por satélites especializados que estudian las variaciones del campo gravitacional terrestre.

Con esa información, los investigadores construyen un mapa tridimensional que refleja las diferencias gravitacionales presentes en distintas regiones del mundo.

¿Para qué sirve conocer la forma real del planeta?

Comprender la estructura del geoide tiene múltiples aplicaciones prácticas que impactan en la vida cotidiana y en el desarrollo científico.

Entre sus principales usos se destacan:

  • Mejorar la precisión de los sistemas de posicionamiento satelital (GPS).
  • Elaborar mapas geográficos más exactos.
  • Medir con mayor precisión el nivel del mar.
  • Investigar el cambio climático y el derretimiento de los glaciares.
  • Planificar grandes obras de infraestructura e ingeniería.

Además, este tipo de estudios permite profundizar el conocimiento sobre la dinámica interna de la Tierra y comprender mejor fenómenos relacionados con la gravedad y la evolución del planeta.

Satélites que estudian la gravedad terrestre

Para obtener esta información, la NASA trabaja junto al Centro Aeroespacial Alemán (DLR) mediante las misiones GRACE y GRACE Follow-On, dos proyectos que monitorean continuamente el campo gravitacional terrestre.

Los datos aportados por estos satélites son fundamentales para analizar procesos como la pérdida de agua subterránea, el aumento del nivel del mar, el retroceso de los glaciares y otros efectos vinculados al cambio climático.

Gracias a estas investigaciones, los científicos continúan perfeccionando el conocimiento sobre nuestro planeta y desarrollando herramientas que permiten comprender con mayor precisión cómo funciona la Tierra.

Autor: lbogliano