El Carnaval cerró con pérdidas y reaviva las dudas sobre la gestión municipal
Carnaval 2026
Aunque el Ejecutivo defendió la edición 2026 como una inversión cultural y turística, el balance oficial confirmó un resultado negativo superior a los 3,2 millones de pesos. La oposición podría poner el foco en la contratación directa, los costos no contabilizados y la falta de transparencia sobre el verdadero impacto económico del evento.

La Municipalidad de Victoria presentó el balance económico del Carnaval 2026 y, pese al tono optimista de los funcionarios, los números oficiales muestran que la fiesta más importante de la ciudad cerró con un déficit de más de 3,2 millones de pesos.
Durante una conferencia de prensa, integrantes de la Comisión Organizadora defendieron el modelo implementado este año y destacaron que el Municipio sólo debió afrontar una diferencia presupuestaria mínima. Sin embargo, el balance elaborado por la Contaduría Municipal revela que los ingresos alcanzaron los 176,9 millones de pesos, mientras que los egresos llegaron a los 180,1 millones, dejando un saldo negativo.
Uno de los puntos que genera interrogantes es que la organización terminó concretándose mediante una contratación directa luego de que dos llamados a licitación quedaran desiertos. Desde el Ejecutivo sostienen que fue la única alternativa para garantizar la continuidad del carnaval, aunque sectores críticos consideran que el mecanismo merece mayores explicaciones debido al volumen de recursos administrados.
A ello se suma otro dato relevante: el propio informe oficial aclara que no fueron computados los gastos correspondientes al personal municipal ni las horas extras liquidadas durante el operativo. Es decir, el costo real para las arcas públicas podría ser superior al reflejado en el balance difundido.
La gestión municipal defendió el resultado argumentando que el concesionario aportó infraestructura y servicios valuados en aproximadamente 150 millones de pesos, incluyendo tribunas, baños químicos, vallados, sonido, iluminación y otros elementos necesarios para el desarrollo de las seis noches de carnaval. No obstante, desde distintos sectores se preguntan cómo se realizó esa valuación y cuáles fueron los mecanismos de control utilizados.
Mientras el oficialismo insiste en presentar al carnaval como una inversión destinada a fortalecer el turismo y la identidad local, el debate vuelve a instalarse sobre la mesa: ¿puede considerarse exitoso un evento que cierra con pérdidas y cuyos costos totales aún no están completamente reflejados en la documentación oficial?
La discusión seguramente continuará en los próximos meses, especialmente cuando comience a definirse el esquema organizativo del Carnaval 2027, una edición que deberá responder no sólo a las expectativas culturales de la comunidad, sino también a los cuestionamientos sobre transparencia y administración de los recursos públicos.
Gerardo Gómez
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