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La Fundación Oncológica Victoria inauguró un nuevo espacio destinado a talleres y contención para pacientes y familias. La sala lleva el nombre de María Inmaculada Flores, una de las impulsoras de la institución, recordada con emoción por sus seres queridos, integrantes de la Fundación y toda la comunidad.

La Fundación Oncológica Victoria vivió una tarde cargada de emoción, recuerdos y gratitud con la inauguración de la nueva “Sala María Inmaculada Flores”, un espacio pensado para ampliar las actividades de acompañamiento y contención destinadas a pacientes oncológicos y sus familias.

El acto se realizó en la sede de calle España 165 y reunió a integrantes de la comisión directiva, colaboradores, talleristas, familiares y amigos de María, en una ceremonia atravesada por el cariño y la memoria de quien fue una de las grandes impulsoras de la institución.

Gabriela Albornoz recordó los primeros pasos de la Fundación y destacó que María estuvo desde el inicio, aportando ideas, compromiso y amor en cada proyecto. “Nos juntábamos a pensar cómo queríamos que fuera esta Fundación y María siempre estaba ahí, poniendo el corazón”, expresó con emoción.

La presidenta de la institución, Débora Otegui, señaló que el crecimiento de los talleres y actividades hizo necesaria la creación de un nuevo espacio. “Esta casa nos quedó chica porque cada vez son más las personas que encuentran acá un lugar de contención. Este espacio representa vida, futuro y crecimiento”, sostuvo, agradeciendo además a socios, colaboradores y vecinos que hacen posible el funcionamiento diario de la Fundación.

Durante la ceremonia también se destacó el acompañamiento del Centro Comercial Victoria, entidad que cedió el inmueble donde actualmente funciona la Fundación, permitiendo así concretar la ampliación de las instalaciones.

Uno de los momentos más conmovedores fue el descubrimiento de la placa con el nombre “Sala María Inmaculada Flores”, acompañado por un respetuoso minuto de silencio en su memoria. Posteriormente, la estilista María Otero, quien compartía junto a ella el taller de pelucas oncológicas, recordó los momentos vividos entre charlas, mates y trabajo solidario. “Nos dejó muchas cosas por hacer y sobre todo un enorme ejemplo de amor hacia los demás”, expresó.

La familia de María también estuvo presente y agradeció profundamente a la Fundación Oncológica Victoria por mantener viva su memoria a través de este homenaje tan significativo. El reconocimiento emocionó a todos los presentes, quienes destacaron el legado humano y solidario que dejó en cada persona que pasó por la institución.

Desde la Fundación remarcaron que la nueva sala permitirá desarrollar más talleres de manera simultánea, fortaleciendo el acompañamiento integral no sólo para pacientes oncológicos, sino también para sus familias, quienes muchas veces atraviesan el proceso con las mismas necesidades de apoyo y contención.

Autor: ggómez